Estar presente en internet ya no es suficiente. Evidentemente hoy en día es casi imprescindible tener una página web, pero no basta con tenerla, sino que es necesario que cumpla unos mínimos de calidad, algunos marcados por las tendencias cambiantes del mercado y otros por las exigencias de los usuarios.

No es una cuestión económica, sino de calidad. Que pagues una gran cifra por tu página no es garantía de éxito ni de un trabajo bien hecho. Baraja muy bien las opciones que existen en el mercado a la hora de crear tu web y escoge la que cumpla las premisas de sencillez, claridad y usabilidad.

1. Textos de calidad:

Los textos que deben mostrarse en una página web tienen, casi siempre, un marcado carácter comercial y están orientados a un fin en particular: vender. Para ello, la mejor opción, es contar con un copywriter, un profesional que sabe cómo darle el enfoque correcto que tu web necesita.

Puede que creas tener grandes habilidades para escribir, o incluso puede
que de verdad las tengas, pero eso no significa que tu estilo sea el más idóneo para redactar este tipo de textos. Recuerda que, el objetivo principal de una página web es captar la atención, informar, y por último convencer, y esto no es tan fácil como parece a priori. Déjalo en manos de un profesional, verás como los resultados mejoran notablemente.

2. Diseño profesional:

Tú sitio web es el escaparate visual que transmite la esencia y valores de tu marca. Un mal diseño, un diseño poco cuidado o lo que es peor, la ausencia de este, se puede traducir en una mala imagen para tu compañía. ¿Quieres que tu negocio parezca desorganizado, mediocre o cutre? No, ¿verdad? Cuida la apariencia de tu página al igual que lo haces con la de tu establecimiento. Al igual que ocurre en el día a día, la primera impresión es muy importante.

Existen multitud de plataformas online que ofrecen webs a precios ridículos, pero ninguna de ellas ofrece un diseño web realizado por un diseñador profesional y 100% adaptado a tus necesidades. Dale al diseño la importancia que se merece.

3. Claridad y organización:

Una web bien estructurada, limpia y ordenada ayuda a una mejor comprensión del mensaje global y es la mejor carta de presentación que puedes ofrecerles a aquellos que quieren conocer más de tu marca. Además de ofrecer información relevante sobre tu negocio, debe transmitir la filosofía y esencia de este.

Existen ciertos elementos que más que adornar tu página pueden ensuciarla e incluso hacerla incómoda para la vista. Evita las combinaciones de colores agresivas, sobrecargar la página de textos e imágenes o utilizar fuentes demasiado grandes y llamativas. El orden y la organización deben ser dos de los factores que más tienes que tener en cuenta a la hora de diseñar tu web.

En este artículo te damos unos pequeños consejos para que tu web resulte atractiva para todos los que la visiten y consiga la finalidad que persigue: dar a conocer tu marca.

4. Adaptarse a todo tipo de dispositivos:

Hoy en día, la mayoría de la gente accede a internet a través de sus dispositivos móviles o tablets. Ya no hace falta esperar a llegar a casa o sacar un ratito en el trabajo para buscar cualquier cosa en internet, basta con coger el móvil y consultar la información que buscas estés donde estés, en cualquier momento del día.

Según un estudio realizado en octubre de 2015 por el INE (Instituto Nacional de estadística), “el principal tipo de conexión a Internet por banda ancha es el establecido a través de un dispositivo de mano (teléfono móvil de últimas generaciones -al menos 3G-, etc.) con un 77,1% de las viviendas con acceso”.

Tu página web, además de tener un diseño y un contenido de calidad, debe estar adaptada para su correcta visualización en todo tipo de dispositivos, es lo que hoy se conoce como Responsive. No es solo por una cuestión de usabilidad, sino también porque desde 2015, Google penaliza a los sitios web que no tienen esta característica, forzando que no aparezcan los resultados de las búsquedas de tu página en sus motores de búsqueda.

¿Quieres perder a un potencial cliente porque consultó tu web desde el móvil y no pudo consultarla porque se veía mal desde su terminal?

5. No te excedas en el contenido:

Como dice el refrán, lo poco agrada y lo mucho enfada. Si llenas tu web de textos interminables en los que cuentas todo pero a la vez no cuentas nada, corres el peligro de aburrir al usuario y que este abandone tu página sin captar la información que querías transmitirle.

Primero, haz un esquema de la estructura que quieres que tenga tu página, y después intenta sintetizar y resumir los contenidos todo lo que puedas. Muchas veces, sobrecargar al usuario de información hace que el mensaje que queremos transmitir se distorsione y pierda efectividad.

Así que no pongas contenido por poner, el usuario siempre va a preferir una página clara, concisa y directa, que un sitio repleto de información confusa y a la que no está dispuesto a prestarle atención.


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